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En la escuela Ponce el Nivel Inicial construye aprendizajes desde el corazón

En el Anexo de Nivel Inicial de la Escuela N° 1-120 “José Rudecindo Ponce”, de Guaymallén, cada propuesta de enseñanza nace del compromiso, del conocimiento de la realidad de los estudiantes y, sobre todo, del amor por la primera infancia. Son experiencias que merecen trascender las puertas de la institución y ser compartidas, porque detrás de cada juego, cada cuento, cada descubrimiento y cada pequeña conquista existe una intencionalidad pedagógica y un equipo docente que enseña desde el corazón.

El trabajo articulado entre el Nivel Inicial, el Nivel Primario y las familias fortalece las trayectorias educativas y contribuye a mejorar, desde los primeros años, la calidad de los aprendizajes.

Hay trabajos que merecen ser contados porque, aunque sucedan todos los días en la intimidad de una sala, dejan huellas que acompañarán a los niños durante toda su escolaridad. Eso sucede en el Anexo de Nivel Inicial de la Escuela N° 1-120 “José Rudecindo Ponce”, donde enseñar significa recibir, escuchar, jugar, acompañar, descubrir y confiar en las posibilidades de cada pequeño.

Cada docente de la planta funcional del Anexo trabaja comprometidamente, conociendo la realidad de sus estudiantes y comprendiendo que detrás de cada niño existe una historia, una familia, tiempos particulares y diferentes maneras de aprender. Las profesoras Susana Castro, Adriana Escudero, Gabriela Di Fabio, Belén Cardozo, Florencia García y Leticia Leanza transforman diariamente sus salas en espacios donde aprender también significa emocionarse, preguntar, experimentar, crear y sentirse capaz.

Este recorrido es acompañado por la vicedirectora Verónica Rosas, quien inspira, orienta y monitorea cada propuesta, promoviendo el trabajo colectivo y generando los puentes necesarios para que el Nivel Inicial y el Nivel Primario no sean espacios separados, sino partes de una misma trayectoria educativa. Esta mirada se fortalece en el trabajo conjunto con la directora Jaquelina Cáceres y el vicedirector Oscar Luján, sosteniendo una conducción que apuesta por la articulación entre niveles, el acompañamiento docente y una escuela que aprende y crece como equipo.

Y cuando hablamos de equipo, las familias ocupan un lugar fundamental. Su presencia, acompañamiento y colaboración hacen posible que muchas propuestas puedan crecer y adquirir un significado especial para los niños. Escuela y familia se encuentran así en una tarea compartida: acompañar los primeros aprendizajes y hacer sentir a cada pequeño que detrás de él existe una comunidad que confía en sus posibilidades.

En Sala de 4, junto a la seño Susi, el proyecto “Mundial 2026 y sus mascotas” llenó el jardín de entusiasmo. Con la participación de las familias se realizaron producciones y juegos que culminaron en el “Mundialito del Jardín”, donde aprender, jugar y compartir fueron parte de una misma experiencia. Porque cuando las familias entran en las propuestas escolares, los aprendizajes también se llenan de afecto y adquieren nuevos sentidos.

También en Sala de 4, la seño Adriana acompañó a sus pequeños en la propuesta “Cuidemos nuestro cuerpo”, trabajando la alimentación saludable y los hábitos de higiene. Los niños realizaron producciones relacionadas con las frutas y aprendieron a partir de experiencias cercanas y significativas. Además, en el marco del Día del Trabajador, jugaron y exploraron diferentes oficios, descubriendo el mundo que los rodea a través de una de las formas más poderosas de aprender en la infancia: el juego.

En Sala de 5, la seño Gabriela abrió las puertas a una experiencia diferente con la visita de la odontóloga Martina Perrota. Los pequeños aprendieron sobre el cuidado y la higiene bucal a través de momentos de intercambio y aprendizaje que permitieron acercar saberes de la vida cotidiana a la sala. Cada experiencia se convirtió así en una oportunidad para aprender a cuidarse y crecer con mayor autonomía.

En el turno tarde, la seño Belén y sus pequeños llevaron adelante el proyecto “Superhéroes”. Sus “pollitos” encontraron en cada actividad oportunidades para fortalecer la confianza, la autonomía y la seguridad en sí mismos. Porque en esta etapa también se enseña cuando se anima a un niño a intentar, cuando se celebra un pequeño logro y cuando se le permite descubrir que él también puede.

Con la seño Florencia, los niños de Sala de 5 vivieron la experiencia de elaborar su propio papel reciclado. La emoción llegó cuando ese papel creado por sus propias manos se convirtió en el lugar donde pudieron escribir sus nombres. Algo aparentemente sencillo se transformó en un aprendizaje enorme: experimentar, crear, cuidar el ambiente y descubrir que las primeras palabras también pueden nacer de aquello que uno mismo construye.

Y en la salita de 5 de la seño Leticia nació “El abecedario viajero de los cuentos”, una propuesta en la que las letras, las palabras y las historias comenzaron a viajar entre la escuela y los hogares. Nuevamente, estudiantes y familias se encontraron alrededor de una experiencia pedagógica, haciendo de la alfabetización inicial una construcción compartida, cercana y llena de significado.

Cada una de estas propuestas tiene su identidad, pero todas poseen algo en común: son compartidas entre las docentes, enriquecidas en equipo y pensadas desde las necesidades y posibilidades reales de los niños. No son actividades aisladas. Forman parte de una manera de comprender la enseñanza, en la que cada experiencia tiene una intención pedagógica y cada pequeño es reconocido como protagonista de la construcción de su aprendizaje.

El trabajo del Anexo tampoco termina cuando los niños egresan de sus salas. Por el contrario, allí comienza a construirse una parte fundamental de la trayectoria que continuará en el Nivel Primario. Los aprendizajes, la autonomía, la confianza, el acercamiento a la palabra escrita, la convivencia, el juego, la escucha y el vínculo con las familias constituyen bases sobre las cuales luego se seguirán construyendo nuevos saberes.

Por eso, fortalecer el Nivel Inicial también es fortalecer el Nivel Primario. Articular ambos niveles permite conocer las trayectorias, dar continuidad a las propuestas y acompañar de manera más cuidada el paso de los niños hacia una nueva etapa escolar. La calidad educativa no comienza en primer grado: se construye desde los primeros encuentros con la escuela, desde las primeras palabras, los primeros juegos, las primeras preguntas y las primeras experiencias compartidas.

Un reconocimiento a quienes hacen posible esta tarea

Desde el Equipo Directivo queremos reconocer y agradecer profundamente a nuestras docentes del Anexo de Nivel Inicial y a cada una de las familias que camina junto a ellas. Gracias por confiar, participar, colaborar y comprender que educar a nuestros pequeños es una responsabilidad compartida.

En la querida Ponce creemos en una escuela donde los niveles se encuentran, dialogan y trabajan unidos. El Nivel Inicial es el cimiento de una trayectoria que continúa en Primaria, y cada aprendizaje construido allí nos ayuda a recibir niños más seguros, autónomos, curiosos y confiados en sus propias posibilidades.

Porque enseñar en la primera infancia es mucho más que preparar para lo que vendrá. Es dejar huellas desde hoy. Y nuestras seños del Anexo hacen esa magia todos los días: enseñan desde el corazón, acompañadas por las familias y sostenidas por un equipo que sabe que, cuando Inicial y Primaria caminan juntos, crece toda la Ponce.

Fuente: Escuela N° 1-120 “José Rudecindo Ponce