En el marco del BAM Fest, la institución educativa se convirtió en un espacio de experiencia artística integral para crear, expresarse y hacer comunidad.
La escuela S-052 Niños Cantores y Bachillerato Artístico-Musical (BAM) de Mendoza, del departamento de Guaymallén vivió una jornada educativa y sociocultural donde la música, el arte y el encuentro comunitario fueron los verdaderos protagonistas. Este evento fue organizado por los estudiantes y el Centro de Estudiantes (CEBAM), consolidándose como
una auténtica celebración de la diversidad artística y del espíritu de identidad que define al establecimiento.
El escenario cobró vida con la presentación de agrupaciones de la propia escuela, ensambles conformados en conjunto con estudiantes de otras instituciones mendocinas y bandas invitadas de diferentes géneros musicales. Además familias y estudiantes compartieron las propuestas musicales, demostrando una vez más cómo el arte funciona como un puente que
construye vínculos profundos desde un lugar más humano. Al evento se sumó una presentación de danza urbana que amplió el abanico de expresiones creativas. Además, los asistentes participaron de un taller de fanzines, de puestos de venta de ropa y disfrutaron de variadas propuestas gastronómicas.
Desde el equipo directivo celebraron con orgullo la iniciativa, la creatividad y la capacidad organizativa de los jóvenes. En este contexto, la supervisora de la Sección 1 de secundaria de Educación Privada, Marcela Bruna, expresó su reconocimiento y felicitó a los estudiantes por el éxito del BAM Fest. “Ver a los jóvenes tomar la iniciativa, liderar junto al Centro de Estudiantes (CEBAM) y hacer posible un encuentro de esta magnitud nos llena de orgullo. Este no fue solo un evento, fue
una demostración viva de lo que son capaces de construir cuando el arte y la comunidad seunen. Disfrutar de la diversidad musical, recibir con los brazos abiertos a familias y estudiantes compartiendo el escenario, nos recuerda el poder único que tiene la música para unir generaciones, tejer lazos profundos y tocar el alma. Agradezco a los estudiantes, las familias, los docentes, preceptores y a cada persona que puso su esfuerzo para que esto fuera posible. Cuando los jóvenes crean, sueñan y se expresan con tanta fuerza, nos demuestran que la escuela es mucho más que un aula: es un hogar vivo donde el arte
transforma. Que esta energía y este espíritu de unión los siga acompañando siempre”,expresó la supervisora.














