Una iniciativa pedagógica demostró que la literatura puede derribar paredes, conectar realidades y generar redes de empatía entre adolescentes. Lo que comenzó como un proyecto escolar de lectura en el aula finalizó con una conmovedora alianza solidaria entre dos comunidades educativas de la provincia.
La Escuela 4-036 Raúl Scalabrini Ortiz, del departamento de Godoy Cruz, llevó adelante una propuesta que surgió de un proyecto de articulación del área de Lengua a cargo de la profesora Paola Tomasini y la profesora Estela Verdejo, tutora generalista del servicio educativo secundario y dependiente de la escuela referente que se desempeña en el Hospital Dr. Humberto Notti, cuyo objetivo buscó no solo fomentar la lectura, sino también fortalecer lazos de empatía y solidaridad entre pares.
La iniciativa consistió en que los estudiantes de 1º 2da concluyeron la lectura del libro El espejo africano, emblemática novela de la escritora mendocina Liliana Bodoc, y elaboraron minilibros artesanales. Estas piezas de diseño contienen resúmenes creativos y líneas de tiempo que sintetizan la trama del libro. Las producciones tuvieron un destino muy especial, el Servicio Educativo Hospitalario Secundario del Hospital Pediátrico Dr. Humberto Notti, destinado a jóvenes que atraviesan situaciones de salud e internación.



El impacto pedagógico y humano de estos materiales como disparadores, al habilitar momentos de recreación y lectura en el entorno hospitalario, superó todo lo previsto. A partir de la llegada de los minilibros, los estudiantes internados mostraron un marcado interés por la propuesta, utilizándolos como punto de partida para adentrarse en la historia y despertar un renovado entusiasmo por el texto original. En este intercambio respondieron con una carta de devolución dirigida a sus pares donde compararon las producciones con "trailers de películas" que los llenaron de entusiasmo. Asimismo, manifestaron sentirse felices e incluidos al ver que los hacían partícipes de una actividad escolar, transformando la rutina hospitalaria en un espacio de encuentro, contención y pasión compartida por la lectura.
Al respecto, la referente de Nivel Secundaria (Técnica y Orientada) de la Coordinación de la Modalidad de Educación Domiciliaria y Hospitalaria de la DGE, Lorena Cuccurullo, expresó: “Es clave acompañar este tipo de proyectos que surgen de manera espontánea. Aunque no están planificados, tienen una doble utilidad. En primer lugar, desde la escuela de origen, los alumnos se sienten motivados porque no se ven obligados únicamente a leer un libro de lectura obligatorio de la currícula, sino que tienen un fin último: elaborar un instrumento que sea útil para aquellos estudiantes que están en otra situación y no tienen la posibilidad de leerlo. Más que una motivación, es una utilidad real la que le dan a su lectura para lograr el objetivo final. En segundo lugar, beneficia a los alumnos que están hospitalizados y esperan recibir, de parte de sus pares, un nuevo material que les permita llevar adelante proyectos comunes a todas las escuelas, como la fluidez lectora, la comprensión y los aprendizajes o indicadores de logro establecidos en el espacio curricular de Lengua”.
Luego destacó: “Este tipo de intercambios entre alumnos de diferentes escuelas y procedencias, que pueden trabajar a la distancia, los enriquece de forma constructiva para mejorar un trabajo que está al servicio del otro. Proyectos que surgen de esta forma nos inspiran a fomentar un montón de objetivos y el trabajo colaborativo entre varios actores”.
Paola Tomasini, se refirió a este proyecto: “Comenzó con llevarle la propuesta a nuestros alumnos siempre concientizando sobre la lectura, la autora del libro, Liliana Bodoc, los personajes, el contexto histórico, elaborando línea de tiempo, los recorridos que hace este espejo, y cómo une la vida de muchas personas. Los estudiantes quedaron muy contentos y entendieron que hay otras realidades dentro y fuera del aula, que es muy importante también colaborar con la enseñanza de los alumnos que están en el hospital. La idea es que este proyecto siga creciendo y que nosotros podamos llevarlo a otros hospitales como comunidad. Ha sido muy satisfactorio y felicito a mis alumnos por este trabajo”.
Por su parte, Estela Verdejo, destacó: “Más allá de lo curricular, fue un buen disparador para incluir el tema de la lectura en las habitaciones y en las aulas del Hospital Notti. Esto permitió que los estudiantes internados se sintieran visibilizados, incluidos y conectados con chicos de su misma edad, contrarrestando el aislamiento que muchas veces genera la hospitalización. De esta manera, las actividades ayudaron a romper esa barrera y transformaron las tardes de varios alumnos de larga permanencia en un espacio de entusiasmo y refugio a través de los libros. Además, ambos grupos pudieron intercambiar sus producciones; fue una hermosa manera de conectarse y conocerse mediante fotos y opiniones en el marco de un proyecto conjunto. Los alumnos del hospital agradecieron profundamente estos trabajos, los cuales generaron muchísima empatía y solidaridad”.
Esta experiencia pone de manifiesto el valor formativo de la literatura como herramienta social, demostrando cómo el trabajo comprometido en las aulas mendocinas puede trascender sus límites institucionales y dejar una huella positiva en la comunidad.



Fuente: Prensa DGE





