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El CCT-FP Marinés Zuleta fortalece las prácticas profesionalizantes en contexto de encierro

La vinculación educativa con el sector socioproductivo y organizaciones intermedias permite a los estudiantes acceder a experiencias contextualizadas, adquirir destrezas técnicas, reconstruir su identidad laboral y fortalecer valores para su reinserción ciudadana.

El Centro de Capacitación para el Trabajo y Formación Profesional 6-068 Marinés Zuleta, que desarrolla su labor pedagógica en la modalidad de Contexto de Privación de Libertad en el departamento de San Rafael, llevó a cabo una articulación estratégica con el sector socio productivo local, estableció una alianza colaborativa con el Comité de Sustentabilidad de la bodega sanrafaelina Grand Estate. Esta unión dio origen al proyecto “Vinculación Productiva y Sustentable para la Inclusión Social: Construcción de Equipamiento Comunitario mediante Producción Seriada”, coordinado por el Instructor del área de Carpintería, Martín Rodríguez.

A partir de esta propuesta, los estudiantes llevaron a cabo sus Prácticas Profesionalizantes e Inclusivas, una instancia curricular fundamental orientada a consolidar las capacidades profesionales definidas en el perfil de egreso del oficio. En el contexto de privación de libertad, donde las pasantías externas tradicionales no resultan viables, la recreación de entornos de trabajo simulados dentro del taller escolar constituye una estrategia pedagógica de alto valor formativo que:

  • Permite a los estudiantes vivenciar los procesos de organización del trabajo, división de tareas, control de tiempos, optimización de recursos y producción seriada propios del sector de la madera.
  • Articula los saberes técnicos (uso seguro de herramientas, técnicas de ensamblado, corte y acabado) con exigencias reales de calidad y funcionalidad.
  • Promueve competencias socioemocionales indispensables para la vida y el empleo, como el trabajo en equipo, la comunicación asertiva, la resolución de problemas, el compromiso, la responsabilidad y la cultura del esfuerzo.

El proyecto adoptó como eje transversal la economía circular y la sustentabilidad ambiental. La bodega Grand Estate aportó pallets de madera en desuso bajo el principio de las 3R (Reducir, Reciclar y Reutilizar). A partir de este material recuperado, el taller de Carpintería diseñó y produjo en serie 5 mesones de alta resistencia y 20 bancos de madera, los cuales fueron donados a la ONG Pata Pila, entidad comunitaria que acompaña a familias y sectores vulnerables del departamento, completando así un circuito de alto impacto formativo, ambiental y solidario.

La formación en oficios dentro de la Educación Técnico-Profesional cumple un rol democratizador y transformador cuando se enlaza de manera directa con las demandas reales de la comunidad y el entramado productivo local. La vinculación con el sector socioproductivo y las organizaciones intermedias resulta indispensable para tender puentes concretos entre la escuela y el mundo del trabajo.

La directora Marinés Zuleta expresó que “el éxito de esta experiencia refleja el compromiso y profesionalismo de los estudiantes, junto con el constante acompañamiento técnico y pedagógico del instructor Martín Rodríguez. Este proyecto institucional es fundamental porque hace posible la concreción de las prácticas profesionalizantes contextualizadas, transformando el taller escolar en un entorno de producción real. Más allá de las técnicas de carpintería, los estudiantes consolidaron competencias como la cultura del trabajo, la resolución colaborativa de problemas, la disciplina operativa y la ética profesional. Recrear esta dinámica sociolaboral acerca a los jóvenes a las exigencias del mundo del trabajo, transformando realidades y tendiendo un puente directo hacia su futura inserción laboral.

Por su parte, Andrés Ponce, de marketing de la bodega Grand Estate, manifestó que, para la firma, el vínculo con el CCT representa una forma concreta de generar valor a partir de una cadena de trabajo compartida. “Lo más importante es transformar recursos, capacidades y voluntad en una oportunidad real de aprendizaje, de trabajo y de aporte comunitario. Esta valiosa articulación está en el recorrido, porque es una empresa que forma parte de la comunidad. Cuando tenemos la posibilidad de acompañar iniciativas que generan aprendizaje, dignidad, reutilización de recursos y una ayuda directa, sentimos que ese vínculo trasciende lo comercial. No se trata solo de entregar materiales o recibir mobiliario, sino de crear un circuito que aporte algo para que el resultado final sea mucho más grande que la suma de sus partes”.

Fuente: Prensa DGE