Durante los días 21, 22 y 23 de agosto, la comunidad educativa y pastoral llevó adelante una nueva edición de las Misiones Murialdinas, teniendo como escenario el departamento de Rivadavia. Fueron tres jornadas intensas de encuentro, oración y trabajo comunitario, en las que 80 jóvenes, educadores y familias pusieron en práctica el legado de San Leonardo Murialdo: “Hacer de lo ordinario algo extraordinario”.
Para llevar adelante estas jornadas, se realizó previamente un proceso de formación y preparación de los misioneros, que permitió desarrollar distintas actividades:
- Acompañamiento y visita a las familias: Los misioneros recorrieron distintos barrios y zonas rurales de Rivadavia, llevando un mensaje de esperanza, escuchando las realidades locales y compartiendo momentos de oración en cada hogar.
- Actividades con niños, jóvenes y familias: Se desarrollaron talleres recreativos, jornadas deportivas, un Bingo Familiar y espacios formativos orientados a la integración y al fortalecimiento de los valores comunitarios.
- Trabajo solidario y comunitario: Durante tres semanas, toda la institución colaboró mediante diferentes donaciones destinadas a las familias de la zona de misión, renovando así el compromiso social de la institución.
- Celebraciones litúrgicas: El fin de semana concluyó con momentos de reflexión compartida y una Misa de Envío en la parroquia Cristo Obrero, que reunió a todos los participantes para agradecer las experiencias vividas.
El éxito de esta misión fue posible gracias a la articulación, el acompañamiento y la gestión de la Dirección de Educación Privada, la Dirección de Educación Primaria de la DGE, el Consejo Directivo Institucional y el Equipo de Pastoral Institucional, quienes acompañaron y guiaron de cerca a las distintas comisiones de trabajo durante todo el proceso.
También agradecemos especialmente a cada una de las escuelas que nos abrieron sus puertas y nos brindaron sus instalaciones para alojar a los participantes: Escuela Gargantini, Escuela Jaques, Escuela Piaggio y Escuela Larreta.
Agradecemos profundamente a cada una de las personas que fueron parte de esta experiencia, a las familias que abrieron sus puertas en Rivadavia y a toda la comunidad educativa que hizo posible el desarrollo de esta misión.
Experiencias como esta nos recuerdan que la educación trasciende el aula y se transforma en un servicio concreto para el prójimo.




Fuente: Instituto San Leonardo Murialdo





