Docentes de la institución implementan una propuesta pedagógica de convivencia y salidas culturales que fortalecen la autonomía y las habilidades sociocomunicativas de los estudiantes.
La escuela de Educación Especial 2-015 Alfredo Roque Vitolo, ubicada en Villa Nueva, Guaymallén, bajo la dirección de Ángela Cañete, lleva adelante un proyecto educativo que promueve herramientas pedagógicas integrales que contribuyen al desarrollo cognitivo y social estudiantil. El mismo está a cargo de las docentes Camila Cruz y Ana Carolina Stella, y destinado a los alumnos de 7° grado.
La propuesta comenzó en el ciclo lectivo 2025 con actividades para recaudar fondos y solventar un porcentaje del costo de sus remeras de egresados y diversas salidas escolares. Además, se dictaron talleres sobre los diferentes tipos de vínculos y el trato hacia las personas, considerando que se trabaja con un grupo de adolescentes. Bajo este enfoque, se implementaron excursiones educativas en Mendoza que incluyeron visitas a parques, reservas naturales, teatros, la Bodega López y la fábrica Chocolezza. Estas experiencias permitieron que los estudiantes accedieran a espacios que no conocían debido a motivos económicos.
Uno de los últimos temas abordados fue la solidaridad, con el fin de demostrarles que, a pesar de su corta edad, pueden lograr grandes impactos. Como próximas actividades, se proyecta una acción comunitaria en un hogar de ancianos para compartir juegos e historias con adultos mayores, además de una visita a un local de comida rápida orientada a fomentar su autonomía mediante el manejo de su propio dinero y el conocimiento de una empresa a nivel mundial, finalizando en noviembre con el viaje de egresados a la Colonia Papagayos.



Por su parte, Cruz y Stella expresaron que la planificación por proyectos es fundamental para lograr aprendizajes significativos basados en las vivencias de los niños, niñas y adolescentes. “Desde nuestro rol pedagógico contribuimos al logro de aprendizajes significativos a partir de experiencias diarias propuestas por la escuela y también planteadas por ellos. Además, hemos habituado a los chicos a compartir constantemente una buena convivencia educativa”. Luego, señalaron que es importante reconocer la singularidadde cada estudiante y no definirlo por su condición. “La discapacidad es solo una característica de su identidad, no la totalidad de la persona y ante todo, es un sujeto con emociones, capacidad de comprensión y pleno derecho a aprender”, concluyeron.
En este contexto, Ángela Cañete puso en valor el trabajo comprometido de la comunidad educativa y manifestó: “celebro profundamente estas propuestas que permiten a nuestros estudiantes aprender desde experiencias reales, significativas y compartidas. Buscamos fortalecer en ellos valores como la solidaridad, el respeto, la empatía, el compañerismo, la autonomía y la responsabilidad, comprendiendo que cada uno tiene mucho para aportar. Educar es también abrir puertas, ampliar horizontes y brindar oportunidades para descubrir nuevas posibilidades. Confiar en nuestros estudiantes es también enseñarles a confiar en sí mismos y a descubrir que pueden hacer grandes cosas”.



Fuente: Prensa DGE





